31 de Marzo de 2017 por Pablo

No hay quinto malo, y nuestro último día de viaje no lo ha sido. Descansamos bien y nos reunimos en la cocina para desayunar a las 9,30. Se nota que vamos cogiendo experiencia porque ya no armamos tapón, ayudamos a los demás y encima no somos a los que se les caen las cosas. Después recogimos las habitaciones, dejamos las maletas en un cuarto del albergue y salimos, cartera en mano, a la caza de los recuerdos. Estaban ilusionados, creo que es una manera de hacer partícipes a sus familias de su aventura, y por eso estaban desenado llevarles un trozo de Irlanda a sus casas. La primera parada parecía un poco fuera de lugar, la tienda Disney, pero resultó que era una magnífica idea y había cosas muy chulas. Después a la clásica tienda de recuerdos irlandeses. Ahí hicimos una buena carga, todos hablando con dependientes en inglés, preguntando, echando cuentas, fue un rato entretenido.

Como había tiempo, y ayer dejamos a Manuel sin su estatua por agotamiento, decidimos ir a ver la estatua de Oscar Wilde en Marrion Square. De paso un vistazo a la Casa de Leinster, sede del parlamento y oficina del Primer Ministro, del que hemos aprendido su nombre oficial en irlandés Taoiseach.

 

Cuando hemos llegado a la estatua, Manuel nos ha explicado algunas cosas interesantes sobre Oscar Wilde.

Y como no habíamos gastado suficiente algunos pidieron volver a otra tienda de recuerdos. Lo bueno es que al hacer la ruta inversa hemos podido divertirnos con espectáculos callejeros muy divertidos.

Vuelta al albergue, y ya que era el último día e íbamos bien de presupuesto, hemos pedido pizza. Alegría por parte de todos, por no tener que cocinar y por comer algo que les gusta mucho.

Finalmente, todas las compras bien empaquetadas y a la calle.

Pensábamos que íbamos a andar mucho, cuando hemos visto que había otra línea que pasaba por la puerta del albergue y la hemos cogido. Todos en el piso de arriba, y los profes sujetando-vigilando maletas abajo.

Como también somos unos expertos en el aeropuerto hemos ido bastante rápido, aunque luego nos ha tocado esperar a que le asignaran puerta a nuestro vuelo. Y para pasar el rato hemos hecho algo diferente, seguir comprando regalos.

Después avión, mucho más tranquilos que el primer día, vuelo rápido y sin sobresaltos, y comportamiento ejemplar. De hecho a otros grupos de estudiantes que venían con nosotros les han llamado la atención y a nosotros nada de nada.

Última foto, Manuel ponte a la cabeza con la bandera y… tachán, sorpresón de los padres con el recibimiento.

Lloros, abrazos y comentarios sobre lo delgados o sucios que venían.

Punto final a la aventura, o no. Porque ya para siempre, quedarán estos días en sus memorias y en sus corazones, el compañerismo, ver el mundo juntos, descubrir formas diferentes de vivir, hacerse mayores, partes de una vida afortunada que tendrán que seguir trabajando día a día. Un gran placer poder ser parte de todo eso, gracias viaje a Irlanda.

30 de Marzo de 2017 por Pablo

Cuarto día de viaje, y la caminata más larga del mismo. Parece que deberíamos ir bajando el ritmo, pero no, hoy habíamos dormido bastantes horas, y nos quedaba mucha ciudad que ver, así que tras la felicitación a Lucía Cuesta, nos fuimos a desayunar.

Hemos organizado un buen tapón en las tostadas, porque este albergue está más concurrido, pero como ha dicho un chico español que andaba por aquí: “no os preocupéis, que los demás se busquen la vida, esto es supervivencia”

Así que con zapatillas y chubasquero nos hemos lanzado a patear Dublín. Primero le ha tocado a la Catedral de San Patricio, que está a solo 5 minutos de aquí. Alicia nos ha explicado muchas cosas interesantes y, si no fuera por el cortacésped que pasaba a cada momento hubiésemos hecho incluso preguntas.

 

 

Después, calle abajo, con un poquito de calle arriba, hasta el Castillo de Dublín. Allí Marta Villaseca ha hablado sobre su importancia y hemos visto una reproducción de cómo era antes de su incendio.

En marcha de nuevo nos hemos dirigido a una de las partes más antiguas de la ciudad, con su recinto amurallado, que se encuentra en la misma situación desde su construcción y que nos ha dado pie a hablar del origen del asentamiento y del nombre del lugar también, ya que era una laguna negra, que en irlandés (gaélico) se decía Duibh linn.

En este momento nos teníamos que ir dirigiendo hacia el museo de historia, pero como teníamos tiempo y está en la misma zona que Kilmainham Gaol, hemos intentado ir a ver si con suerte había entradas. Al preguntar, el guarda de la entrada ha puesto cara de póker y nos ha preguntado que si estábamos dispuestos a estar allí durante 4 horas entrando de tres en tres, ya que se encontraban casi todas las entradas vendidas. Hemos reducido nuestro órdago, y le dijimos que con que nos dejase entrar al baño a algún incontinente nos valía. Éxito total, de entrar a la cárcel nada pero la misión “Toilet” ha sido completada.

De ahí a las Collins Barracks, la sede del museo de historia nacional. Pero antes una parada para comer y juga un poco en el césped, elemento que nunca falta en los espacios urbanos de Dublín.

 

Hemos entrado y nos hemos organizado para realizar las actividades de un cuadernillo que trajimos. Aunque por indicación de un guía, hemos ido primero a realizar una visita a la exposición especial del alzamiento de 1916, que ha estado muy bien. Después, a investigar sobre los símbolos de Irlanda, a través de elementos de los ejércitos del país. Hemos aprendido muchas cosas, incluso que hubo tercios irlandeses de voluntarios luchando por España en alguna guerra. El tiempo ha sido justo, y hemos podido salir dignamente sin que nos azuzase nadie, por nuestro propio pie.

A continuación, dirección centro, a ver la estatua de James Joyce, explicada por Vairon.

 

Aprovechando la cercanía al supermercado, el último grupo ha ido a comprar para la cena, mientras que el resto esperaban en la calle O’Connell.Al volver nos hemos dirigido a Halfpenny bridge, donde Hugo nos ha relatado su historia y el origen de su nombre.

Como no sabíamos si la estatua de Molly Malone estaba en su sitio, ya que ayer no la habíamos visto, Helena nos ha contado su historia. Pero al consultar una guía, hemos podido ver que recientemente fue cambiada a un sitio menos concurrido, pero al que hemos ido derechos, porque además estaba de camino al albergue.

 

El albergue se ha convertido en lo más deseado de la tarde, hoy hemos hecho récord de distancia recorrida, casi 14 kilómetros. Aunque hay que decir que la wifi de los albergues además les debe cargar las pilas, porque ha sido llegar y ponerse a enredar entre ellos.

Internet, cena y ping-pong ha sido el menú. La cena ha sido otro éxito de los pequeños chefs. Hoy tocaba arroz tres delicias y leche con galletas que ayer fueron gustaron mucho.

Finalmente cama y descanso, parece que esta noche no están para muchos trotes. La aventura se va acabando, pero aún nos queda un día en Irlanda.

29 de Marzo de 2017 por Pablo

Y van tres. Tres días de viaje y todos diferentes. Hoy tocaba dormir un poco más para descansar de la caminata de ayer, pero aunque había apuestas por quién se dormiría sobre la cena anoche, todavía hubo algunas puertas sonando a deshora y algún profe pendiente de que todo el mundo durmiese. En cualquier caso la experiencia es un grado, y esta mañana no ha habido rotura de tazas y el comportamiento en el desayuno ha sido bastante bueno.

Luego teníamos que esperar al autobús, así que nos hemos entretenido en la sala de estar del albergue, con los juegos, los ordenadores y practicando un poco la interpretación.

A la hora de salir hemos repartido los sándwiches, se les agotan las ideas de los rellenos… Y hemos dado la vuelta a la esquina para coger el autobús. Como hemos llegado cuando ya había mucha gente sentada y todos ocupaban solo un asiento, nos hemos sentado como hemos podido, así que el viaje ha sido extraordinariamente tranquilo, porque muchos no tenían con quién hablar, aunque también ha habido alguna conversación en inglés que otra.

Llegada a Dublín y tirar de las maletas ha sido todo uno. Un paseo que nos ha valido para empezar a introducirnos en el ambiente local, con pasada fugaz por el Temple Bar y todo.

 

El nuevo albergue está algo más viejo, pero los chicos duermen juntos y eso ha gustado, las chicas han sufrido una remodelación, a ver si así las noches son un poco más tranquilas, y eso ha gustado menos. Como todavía no habíamos comido, y eran las 14,30, pues hemos aprovechado para usar el comedor por primera vez. Luego, lavadas de piñata, zapatillas, chubasqueros y a la calle.

Hemos recorrido el centro de Dublín para irnos situando. St. Stephen’s Green, el parque de referencia de la zona, con su historia muy ligada a la de la ciudad. Como el año pasado se celebró el centenario del alzamiento de Pascua de 1916, han puesto muchos carteles explicando lo que allí ocurrió, ya que fue uno de los dos focos de combate más importantes.

Un paseíto hasta el Trinity College y visita al campus interior de la Universidad de Dublín, que es su nombre real. Parece que ha gustado el ambiente universitario, esperemos que valga para que aprieten los codos un poco más.

Después tocaba el paseo por O’Connell Street, centro neurálgico de la ciudad y calle donde se encuentra la Oficina General de Correos (General Post Office o GPO) que es el referente del mencionado alzamiento de 1916, y un icono en la independencia de Irlanda que se lograría 5 años más tarde.

A continuación hemos paseado por algunas calles comerciales y hemos aprovechado para comprar la cena, aunque nos han echado del supermercado porque cerraban (las 19 horas) y hemos tenido que ir cogiendo cosas sobre la marcha. Aun así hemos buscado luego otra tienda para terminar de avituallarnos.

Vuelta al albergue y a cocinar. Hoy ha habido ensalada de pasta y leche con galletas, todo un triunfo. Las instalaciones son más amplias y es más agradable cocinar, aunque ha habido un derramamiento de tomate que ha hecho que tuviésemos que volver a empezar, pero ha sido una buena lección.

 

La parte de conexión a internet ha sido el mayor problema de la tarde. Cuando llegamos a mediodía iba bastante bien, pero deducimos que por la noche hay más saturación y llevar a cabo el plan de los hangouts ha sido imposible. Para compensar hemos descubierto que podíamos usar el teléfono fijo de albergue para llamar a fijos de España, con lo cual nos ha venido genial para escuchar las voces de los padres. Bueno, a algunos o algunas no les ha sentado tan genial, en el fondo es dura la primera experiencia fuera del nido, pero como lo que escuece cura, en cuanto ha terminado la cena todo estaba bastante en orden.

A la cama a las 11 y pista libre para dormir hasta las 9, un lujo. Dentro de unos años, sería un éxito que se acordasen que en 1916 empezó la historia reciente de la República de Irlanda.

28 de Marzo por Lucía Bujalance

En el segundo dia, nos levantamos pronto, suuuuper cansados, pero con ganas. Primero nos montamos en bus para irnos al ferry que va directamente a la Isla, y ya después cuando llegamos, estuvimos andando horas. A la vuelta nos recogió un auto donde ya pudimos volver tranquilamente. Ya cuando volvimos montamos otra vez en el ferry, y nos mareamos…. No quiero ni contar.Finalmente cuando llegamos nos duchamos y cenamos, y caímos en la cama rendiditos.

28 de Marzo de 2017 por Pablo

Tras la primera noche, larga para algunas y corta para otros, el grupo se reunió a la hora convenida en el comedor. De hecho, ya a eso de las 7 se oían voces en español  por el pasillo, ruido de alguna puerta, y eso que no habíamos quedado hasta las 8,30…

Reparto de la intendencia preparada el día anterior, un buen tentempié con cereales, leche con chocolate, tostadas, alguna taza por el suelo y leche derramada, lo típico cuando vamos 18 adolescentes por el mundo.

En cualquier caso, salimos en hora y nos dirigimos a la oficina del ferry. Allí Marta Villaseca hizo de intérprete y nos dirigió perfectamente hasta el autobús. Para sorpresa de los niños era de dos pisos y, sobra decirlo, todos se estrujaron escaleras arriba para disfrutar del piso superior. Bromas, risas e información sonsacada sobre la noche anterior, todo en orden.

El puerto está a unos 40 kilómetros de Galway, ya que de esta manera se acorta el viaje por mar hasta las islas, así que después de una hora de disfrutar de los paisajes de Irlanda, llegamos al ferry.

 

Pero como ya estamos en modo Indiana Jones, no causó tanta impresión lo de navegar. Alguno decía que estaba mareado, pero realmente no hubo mayores contratiempos.

Al llegar nos pusimos en marcha, 8 kilómetros hasta el fuerte de Dun Aonghasa nos esperaban. Y aquí estuvo parte de la diversión del día, juegos, Judith y Pablo arreando ganado, unos que se cansan, a otro se le cae la botella de agua dentro de la mochila, otra que no quiere andar más…

Parecíamos el ejército de Pancho Villa, pero hay que decir que todos se portaron como valientes y llegamos a la hora esperada a nuestro destino.

Como el hambre, la sed y el cansancio eran mayores que sus ansias de conocimiento, decidimos comer primero y escuchar a los compañeros encargados de la explicación después. Todo un acierto, sobre todo porque los sándwiches de chorizo y lomo con queso estaban deliciosos. Con los ánimos recuperados hablamos sobre la religión precristiana de los celtas, con sus dioses (origen también de Halloween) y los druidas.

Una mirada al acantilado de uno en uno y sin acercarse, terminó con la experiencia del día. Ahora solo quedaba desandar el camino para volver al deseado albergue, para muchos en este momento la mayor ilusión era la ducha y quitarse las zapatillas.

En un momento del camino de ida, Pablo ante el panorama de profesionales del senderismo con el que se encontraba, contrató la vuelta en un minibús pero no dijo nada, e incluso aquellos que le oyeron hablar con el conductor no estaban realmente seguros, o no querían hacerse la ilusión de haber oído bien.

Así que tras bajar del fuerte, y con la premura de tener que volver más rápidos porque se iba el ferry, todo el mundo se puso en ruta, pero al pasar frente al minibús el conductor les dijo que subieran. Miraron hacia atrás y cuando Judith y Pablo les dieron permiso para hacerlo fue el mayor regalo del día.

Una hora y media de espera en el puerto, ya que nos habíamos adelantado mucho, ayudó a terminar de recuperarse. Luego el camino inverso, ferry y autobús a Galway.

Al igual que ayer, dos grupos, unos a comprar, los otros a ducharse y a escribir a casa. En el supermercado, los chefs aprendieron algunas de las mismas lecciones que el día anterior recibieron sus compañeros. Hoy les ayudó Judith a preparar una ensalada y unas pechugas de pollo a la plancha.

Cuando todo estuvo comido y recogido, fue el tiempo de irse a la habitación, no se sabe si a dormir o a seguir hablando, pero muchos seguro que no llegaron a tocar la almohada con la cabeza cuando ya estaban sobrevolando los acantilados de Inishmore, cuna de la más antigua Irlanda.

March 28th by Alicia Naranjo

Today we’ve been to Aran Islands. First we’ve been to the dining room to eat our breakfast. Then we went into a bus, it had 2 floors. All of us were in the second floor looking through the windows.

 

Then went into a ferry from Galway to the Aran Islands. On the island we’ve walked for two hours or more on a rocky place, our feet had hurted. We went into the countryside and there were cows, horses and donkeys.

 

Later on, we went into Dun Aonghasa and some of our classmates explained some information related to the place. To take the ferry back we’ve been into a bus. Finally we came back to Snoozles and we talked to our parents.

March 28th by Lucía Martínez

Today we have been to Dun Aonghasa  (Inismor-Aran Islands). First whe we woke up we went to the dinig room, in the hostel. Later (five minutes after) we went to the bus station. The bus took us to the port where we got in the ferry to the Aran Islands. When we arrived at Inismor we were walking for about 2 hours to the fort, Dun Aonghasa. The walk was very fun.

In Dun Aonghasa my group (Paula, Lucía Cuesta, Pablo, Raúl, Darío and me) were explaining what the fort is, something about the Celts, the druids,…

There were beautiful views from the cliffs.

Finally when we returned to take the ferry Pablo and Judith surprised us with a bus that took us back to the pier.

It has been an incredible experience

28 de Marzo por Marta Villaseca

Hoy es 28-3-17, hemos ido al acantilado pero antes hemos tenido que subir en el autobús y en el ferry.

Había buenas vistas al mar. En el acantilado hemos comido y nos hemos hecho unas fotos. Hemos estado dos horas andando y luego, a la vuelta, los profesores han decidido llevarnos a esperar el ferry en autobús.

Finalmente hemos vuelto al hostel, nos hemos duchado y hemos cenado

27 de Marzo de 2017 por Pablo

El primer día del viaje, una jornada intensa y emocionante que empezó con los nervios típicos de niños y padres. Muchos llegaron a desayunar al aeropuerto para estar con tiempo, mientras los profes llegaron un poco justos, pero una vez hechas las despedidas correspondientes, con sus lágrimas incluidas, nos dirigimos al control de seguridad, la primera prueba en esta carrera de obstáculos hasta Galway. Un zumo, unas llaves, lo típico, nada que no se solucionase con un poco de paciencia por nuestra parte o la de la gente de seguridad del aeropuerto.
Ya nos veíamos en el avión cuando hubo que pasar otro control este de policía, DNIs o pasaportes, y mientras unos cuantos pasaron tal cual, otros fueron retenidos hasta que llegó Pablo con las autorizaciones, es decir, que no estaba muy claro por qué unos sí las pedían y otros no. El caso es que llegamos hasta la puerta de embarque y todo allí eran nervios a flor de piel. Para unos la primera vez en avión, para muchos la primera sin sus padres, y para todos la

primera aventura juntos.

 

 

Al final el vuelo estuvo perfecto, salimos en hora, llegamos con adelanto, y en Dublín hacía un tiempo magnífico. Aprovechamos que el horario iba según lo previsto para comer, beber, pasar por los aseos y coger carrerilla para dos horas y media de autobús.

 

 

Esta parte del viaje también fue sin sobresaltos, todo autovía y un conductor tranquilo ayudaron. Los asientos amplios y más conversación con los amigos.

Al llegar vimos que el albergue estaba a la vuelta de la esquina, con lo cual no hubo que acarrear maletas durante mucho trayecto.
Distribución de habitaciones y reunión general. Normas del albergue y plan de visitas y comportamiento general.
Salimos a pasear por la ciudad.

 

Aitana tuvo que romper el hielo en la plaza Eyre, pero lo hizo muy bien, luego pasamos por los muelles y el Arco de los Españoles, del que nos explicó Marta cañizares algunas cosas. Aquí nos encontramos con una gran fiesta de jóvenes que animaban mucho la tarde soleada y agradable de temperatura a la orilla del río.

Subimos por el paseo hasta la Catedral, donde Lucía Alonso nos comentó su historia y otros detalles muy interesantes.

 

 

Vimos las estructuras para la pesca de los salmones y nos dirigimos al centro. Allí, Leire se encargó de la explicación de la Iglesia de San Nicolás, y por la calle principal practicamos el inglés con un guitarrista callejero que al final nos hizo una pequeña actuación privada.

 

De camino al albergue Lucía Bujalance cerró el tour con la estatua de Oscar Wilde y Eduard Vilde.


Nos dividimos en dos grupos, los cocineros con Pablo y el resto con Judith, que se fueron al albergue a ducharse e intentar hablar con los padres. Esta parte fue un poco más liosa, pero al final todo el mundo pudo mandar algo para casa, incluso los más afortunados pudieron hablar con su familia, cosas del directo…
Mientras, el equipo cocinillas estuvo en el Lidl, aprendiendo a comparar precios, preguntando a los empleados por dónde estaban las cosas, y dándose cuenta lo que conlleva la intendencia y lo que cuesta la comida. Sobre todo lo que cuesta transportarla hasta el hotel….

De vuelta, entre fogones y pan de molde, se nos fueron dos horas de preparación, pero todo quedó muy bien, y los sándwiches del día siguiente preparados.


Todos devoraban, y cuando el grupo de cocineras se fue a duchar, se quedaron los demás hablando, mientras otro grupo recogía todo y lo dejaba en orden.


De ahí a la cama, a dormir y descansar que mañana será otro largo día en Irlanda.